Cuando usted se sube al carro y mantiene las ventanas cerradas, inevitablemente respira monóxido de carbono y otro vapores como el del benceno, que con el tiempo generan cambios en pulmones, hígado y riñones que incluso podrían causar la muerte.

Un carro estacionado a la sombra durante el día puede contener de 400 a 800 mg de vapor de benceno. Pero si está expuesta a una temperatura superior a os 16 grados centígrados el nivel subirá de 2000 a 4000 mg, un nivel bastante peligroso.

 

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